sábado, 12 de agosto de 2017

Salida hacia Florencia.


Por supuesto me di el gustazo de un paseo en gondola, para ello quedé con un par de de argentinas que estaban en el hotel. En estas mañanas compartíamos impresiones de lo que habiamos visto. Es impresionante lo que supuso Venecia en una época histórica, auténtica puerta de entrada de todas las´´´´mercancias de Oriente, por eso era rival de Aragon y Castilla.
Si alguien es capaz de hablar mas que un argentino es un gondolero, me lo pase en grande. Una de ella es una medico recien divorciada y la otra su mejor amiga que la sostiene emocionalmente en este duelo. Nos llevo ya atardeciendo por todos los rincones romanticos. Puentes, palacios, hoteles, viviendas particulares. Dimos una gran carcajada cuando nos cruzamos con una barca ambulancia y otra funebre que la seguia, cosas de la profesion dijimos. La cena fue en un restaurante abierto al Gran Canal, alli juramos mantener el contacto e intercambiar Sevilla por Buenos Aires. 
Por la mañana subir a la barca de linea camino a la estacion de tren de Venecia, volvimos a pasar bajo el puente Rialto, lo tienen lleno de pancartas por el exceso de turismo, los entiendo Sevilla comienza a tener problemas, menos mal que al final los cruceros no pueden subir por el Guadalquivir. 
Me encantan los trenes, este que me lleva a Florencia es rojo y no es un Ave pero se le acerca, comodo y sigo con suerte pues me toca al lado una joven profesora de musica, trabaja en Barcelona y va camino de Roma. A cambio de que me cuente todo lo que vemos tras el cristal la invito a cafe.
Lo del cafe aqui en Italia ha sido mi perdicion. Mis vicios por este orden siempre han sido; mujeres, cafe, cigarrillos Camel sin boquilla, vino o cerveza y mis periodicos. En estos momentos me centro en los dos ultimos.
Heme aqui embobado y estrabico, un ojo al paisaje y otro a los labios de la chica, ya suponen el deficit de besos que arrastro hace tiempo. Hablare un dia de los tipos de besos, ahora no toca. 
Que decirle de todos los paisajes, todos esos pueblos que pienso visitar desde Florencia, ya tengo un coche preparado, un mapa y una reserva en un hotelito perdido de la Toscana.
Me hace señas mi profesora para que me despierte, deje sus labios, el escote, sus piernas, que estamos llegando.
Ha sido un gozo absoluto, rodeado de arte en todos los sentidos. Me despido con un beso envuelto en un perfume endiabladamente bueno. No me resisto a preguntar su nombre, ella me escribe los dos y su telefono. Tendria que haber venido antes a Italia.
Mi apartamento esta muy cerca, Family Apartments Signoria, me espera Roberto con ls llaves y el contrato. Recien reformado, elegante y sorprendentemente barato, se lo recomiendo, esta a 50 metros de todo. 

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