martes, 4 de julio de 2017

Flora y fauna de la madrugada.



Hace unos meses fui invitado con total formalidad a un encuentro con un grupo de personas que existe en las redes sociales de nombre ya de por si sugerente. El grupo promete conocer gente de cierto nivel, no se especifico cual, pero su fin es reengancharse a las relaciones sociales. Son gente ocurrente, festiva, agradables, los que parecen que llevan la dirección del grupo siempre andan planeando cosas, excursiones, barbacoas. Me saludan efusivamente, me guardan incluso un décimo de lotería de navidad. Los que me invitan les conozco del bar que esta situado al lado de mi casa, desde hace ya veinticinco años. Al principio solo eran dos solteros que pasaban en aquel bar casi todo el tiempo salvo el de trabajar, hoy son mas de treinta, se le han unido en estos años, tanto divorciados de ambos sexos, como algunos en situación indefinida. El local social del grupo sigue siendo el bar, en realidad es la única razón, ya sea este u otro local de  copas, todo gira en torno a la bebida.
El grupo se alboroto cuando ingresamos la gente nueva. El aspecto externo de ropa y peluquería de los socios antiguos había mejorado notablemente, desde el día anterior, aumenta el nerviosismo, se organiza una bienvenida calurosa, risas y copas, mas risas y mas copas y luego al llegar la madrugada ,como si fuera un mantra tibetano se nos explica las bondades de reiniciar encuentros sexuales, principalmente a  las recién llegadas. Se repasan los halagos que tuvieron mejor fortuna, se invitan a copas y lo que haga falta para lograr ser el primero ( y primera) en averiguar nuestra receptividad  sexual. Hay que recuperar el tiempo perdido. Fuera tabúes que mañana es tarde. El o ella (por los ex) estarán haciendo lo mismo.
Al día siguiente vuelvo al local , ya que ha sido siempre el mio, aunque con otro motivo. Oigo como se repasan las vivencias de anoche y se comparten experiencias. Usualmente parte de los novatos y novatas suelen como yo evaporarse en pocas semanas de que descubren la sistemática del grupo, sin embargos algunos quedaran en la plantilla de forma fija, como si por fin hubieran descubierto el paraiso. La única actividad es reunirse los viernes a mediodía para comenzar la ingesta alcohólica  y acabar en la madrugada del domingo eufóricos de haber recuperado el tiempo perdido, con algún o alguna del grupo según la inclinación sexual.

Cual es su futuro, cuantos cubatas les quedan aun por tomar, cuantos cuerpos nuevos cada vez mas fláccidos conocerán. Donde quedo el amor, el tocarse las manos, esas noches donde se hizo el amor a la vez que el sexo apasionado, donde el brillo de la emoción en la mirada, donde quedo el poder llamar para contar algo y que te respondan con cariño. Quiero creer que en algún momento del día cuando están sobrios los echan en falta.

Me inclino por otros grupos, me encuentro mas cómodo, me divierten mas y he pertenecido a ellos desde siempre. Nunca fue importante ni jamas me preguntaron mi estado civil ¿El sexo? pues igual que en cualquier otro grupo, pero con normalidad, sin trampas, los humanos nos gustamos y nos atraemos, cada cual decide dentro de un escrupuloso respeto. Recuerdo un tiempo que las mujeres odiaban que se les etiquetara por su cuerpo, exigían se mirara su personalidad y otros méritos. Por eso no estoy con los de la fiesta perpetua. Bebo poco y no se me nubla la vista, ni la memoria. Ademas tengo tantos buenos recuerdos, que la única venganza seria contra el tiempo y eso es una estupidez.



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