viernes, 30 de junio de 2017

Amaneceres



No hubo un día que no la recordara por mil motivos. Me levanté de madrugada a mirar por el ventanal de aquella habitación de hotel, recordando un amanecer en Cadiz o en Palma, mientras por el rabillo del ojo observaba el muslo de aquella chica que reposaba sobre su otra pierna, estaba apagando su cigarrillo y tomando un cafe sentada en aquella inmensa cama. Tiene una amplia sonrisa dibujada en su cara, no ha mirado su reloj ni su movil desde ayer, sin palabras.
Una rubia muy guapa, cuarentaytantos, todo en su sitio, una velada encantadora. Elegí el restaurante, pedí un  par de cosas de la carta y un buen vino. Casi toda la noche estuve callado, solo tuve que oírla hablar, el resto vino solo.
A partir de una cierta edad el sexo viene a buscarte si sabes dejarlo llegar. Todos estamos hartos de que nos maltraten de mil maneras. Así que basta tratar bien a las personas, darles su sitio, tener clase, haber vivido y sobretodo leído. 
Leído para poder hablar de cualquier tema o lugar y como dije casi mas importante dejarle hablar a ella. Animarla a dar rienda suelta a decenas de años de silencio y mala compañía. Observarla y que se de cuenta. Admirarla. Nada mas. El resto es yo soy hombre y tu una mujer, podemos ir o no ir, tu decides, a mi me encantaría, tampoco pasa nada si no quieres, ya habrá otra ocasión. Y subimos a la habitación del hotel o de su casa o de la mía, sin prisas, cumpliendo al pie de la letra ese momento que todas han deseado años atrás que sucediera y nunca paso.
No me gusta el sexo barbitúrico, ese que viene después de mucho alcohol, algo así como el photoshoˋp barato para urgencias de entrepiernas, que a la mañana siguiente te peinas en el espejo preguntándote como llegaste a esa cama con esa persona que esta tumbada allí dentro, que en otra etapa de tu vida ni siquiera lo habríais mirado.
Por muy buena que haya sido la noche siempre termino de pie ante la cristalera de todas las habitaciones donde despierto, recordándola. Ella llenaba todos los rincones de mis días y de mis noches. Era amor, era sexo y mucho mas. Sigue siendolo ahí en algunos anaqueles de mi mente. No pretendo olvido, ni llenar espacios o carencias. Solo seguir viviendo quizás, solo eso. 
Generalmente repito citas, no muchas, un par o tres, luego espacio y porque no una relación personal agradable, amistosa. El compromiso es el respeto del uno con el otro....y estar para un mal día.
Lo que todo hubiéramos querido cuando comenzamos este camino hace ya tantos años. 
  

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