domingo, 19 de marzo de 2017

El perfume.


El problema real no es sustituirla por otra mujer, eso seria fácil o no complicado. mi verdadero problema es que hacer con los deseos o con la pasión que ella y yo poníamos en casi todo, desde bebernos una botella de vino, copa a copa, desde pasear por las calles estrechas de Granada unidos con una sonrisa cómplice. Conversar o hacer el amor con extremada lentitud. Espolvoreáramos por encima de cada acto y pensamiento esos toques de pasión contenida, pistas para el paladar, aromas para nuestra imaginación que luego llevábamos a cabo los dos.
Es el problema. Todas las demás que he conocido solamente se aproximan en los detalles. Pero al final es ese gusto en el paladar que queda tras una buena cena, que te satisface todo lo que de ti inviertes en cada cosa. Que diferencia un buen vino de otro, una comida de otra. Es una sensación única, global. Terminas haciendo el amor, pero llegas solo a tener sexo, a veces incluso divertido, otras también novedoso, pero nada mas. Sigo añorando sus pausas, ese algo mas que no sabría describir, que no termino de encontrar.
Te retraes pues e inviertes esa fuerza interior en la búsqueda de la belleza, del misterio, de la buena compañía. Aspectos menores que todos juntos hagan llevadero el paso de los dais. Invertimos la mayor parte de nuestra vida en rodearnos de cosas y lo difícil es encontrar ese perfume, esa melodía, ese toque personal que da sentido a todo lo demás.

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