jueves, 19 de abril de 2018

Mirar tus ojos.




Mirar tus ojos, nadar dentro de ellos y sentir como mi alma vuelve a mi alma, como un ave perdida.
Mirar tus ojos, mirar dentro de esos dos espejos negros y sorprenderme. Ver aquel joven, mi propia sonrisa que ni recordaba.
Mirar tus ojos, detenerse el tiempo mientras ella habla y cómo oigo caer uno a uno, esos granitos de arena que son los segundos y minutos de mi vida.
Mirar tus ojos y sentir la vida como bulle en los niños de la calle.
Mirar tus ojos y perderme dentro.



Último día.



Y al final todos queremos más o menos lo mismo, irnos a la cama con la esperanza que mañana sea igual que hoy, levantarnos sin tener que solucionar ningún problema grave, que no se estropee la lavadora, no tener que recordar a tus hijos lo de siempre, que tu pareja sea previsible, que tus familiares sigan bien, estén cerca tuya pero no demasiado y que el trabajo funcione. Todo lo demás sucede por añadidura. Uno termina por acostumbrarse a todo, se aprende a capear cualquier temporal, si ya te has divorciado observas al recién rupturista con ánimo deportivo desde la distancia, sabiendo todas y cada una de las etapas por la que pasara. En esta Semana de Feria, proclive por la inusual camaradería alcohólica uno parece una mezcla de Elena Francis y Walter Riso, recetando paciencia y buenos alimentos, aunque el personal lo que desea es  encontrar un par de bielorrusos que hagan una visita al ex o dedicarse al sexo compulsivo con todo bicho viviente. Un día averiguaré esto de que los humanos y humanas racionemos el disfrute corporal hasta la inanición a tu pareja y después del "ahí te quedas" saques los apuntes oníricoseroticos y los vuelque de golpe en un desconocido/a, dejando al Grey ese en blanco roto.  Quizás esa podría haber sido la solución dos años antes y no hubieras tenido que gastarte un pastón en abogados. También de paso el haber cambiado de vestuario, de peinado, dejarte barba o perder esa barriga de castigo con que te paseas pasillo arriba y abajo en tu casa. En fin la ruptura era tan predecible como lo de la Navidad y BenHur. Pues nada me afeitaré y hoy último día de aparición por el Real me armaré de paciencia para amigos y familia, desde ese ático mental que me regaló la sabiduría del tiempo disfrutaré del espectáculo, la luz, los colores, el eterno carrusel humano de la seducción entre los jóvenes y menos jóvenes, la tierna intentona de los más maduros por recomponer su biografía. Que nos quieran, no ser un ser anónimo, que no se estropee la lavadora que si no quien aguanta mi señora y soñar que te traigan un café a la cama. Todo era muy sencillo verdad? ninguno de nosotros pedíamos mucho. Yo animo a todos a intentarlo de nuevo.



martes, 17 de abril de 2018

Días de Feria.


No existe sociedad sin un acto social que reúna en un tiempo y lugar a sus componentes en torno a un evento; religioso, político, lúdico o los más, relacionados con antiguos medios de sustento como son la agricultura y ganadería. 
La Feria de Abril de Sevilla nace como feria de ganado, se compraban mulos, burros o caballos para emplearlos en las labores de campo. Ganado que después se vendía en la Feria de San Miguel ya a finales de septiembre para no tener que mantenerlos. Para animar y facilitar un sitio a la sombra se instalaron unas casetas donde con buen vino se cerraban los tratos, también se vendía el grano o se cerraban tratos de compraventa según previsiones lo que hoy llaman Mercado de Futuros, lo cual daba motivo para celebrar los negocios. Es el inicio de la primavera que la sangre altera y el ser humano ya sea de gran ciudad o de pequeña localidad sabe o intuye, que es conveniente cambiar de semillas para que tu cosecha siempre este asegurada. Los agricultures se dieron cuenta que debía mezclar las suyas con las de un vecino lejano, eso evitaba que el fruto enfermara, igual pasa con los hijos que nacen con problemas si no se renueva la sangre. Este era uno de los beneficios de las fiestas, venían los mozos o mozas de otros lugares que con el vino y el baile renovaban las familias. Nada que no suceda con tomates, cabras y personas.
Hoy pasa exactamente igual pero no ya referido a renovar la sangre ni comprar animales, hoy es la fiesta como interrupción del trabajo cotidiano, manteniendo eso si la parafernalia de antaño, entre otras cosas porque la apariencia de hombres y mujeres mejoran exponencialmente con un traje y corbata o un vestido de flamenca. No existe una mujer que no esté guapa vestida con uno de ellos, es ya un siglo que desde una humilde costurera a un gran diseñador no le hayan dado su toque a este traje. Con los hombres lo mismo, la puesta de largo de un imberbe con acné es ponerse su primera chaqueta y corbata en la primera feria que además le permiten como a Cenicienta llegar tarde.
Necesitamos volver a ser personas una semana al año, para eso existen las fiestas, para unirnos, separarnos, besarnos, pelearnos, bailar, irse con un desconocido/a aparte, charlar de matemáticas o sexo, echar de menos o simplemente quedarte callado mirando los colores, las luces y lo bonito que es sentirte vivo. 
Recuerdo las palabras del padre de un compañero que con 95 años pedía que lo llevaran todos los días a sentarse en su caseta, para disfrutar del paseo de caballos y sobretodo de las "tortolas".

lunes, 16 de abril de 2018

La terquedad.



Me produce un gran desgaste psíquico y emocional las personas tercas, me refiero a los que defienden argumentos o decisiones que no tienen visos de realidad, que llevan siempre al mismo mal resultado o que no son aceptadas ni compartidas por los demás, ni siquiera por el saber popular basado en la experiencia. Erre que erre como un pájaro carpintero te intentan taladrar la cabeza como si a base de insistir te harán cambiar de opinión. No niego que hayan existidos sabios clarividentes que con decenios de anticipación descubrieran algo inusual, pero entre la gente común lo normal es que a esto se le llame gente terca. 
Van una y otra vez metiéndose en contramano con las normas, saltándoselas o ignorándolas para luego venir compungidas porque el mundo no las entienden. Las normas o las costumbres, lo que está bien o mal constituyen como las señales de tráfico algo útil para conducirse por la vida en sentido amplio, luego a petit comité uno puede añadir o quitar algunas y las adapta a su carril bici. 
Esta reflexión fruto de una magnífico café en magnífico día de sol viene a cuento de ser por la edad y aspecto algo así como el amigo-confesor-sicólogo, escucho atentamente como alguien intenta con dos hojas de lechuga y medio rábano obtener un cochinillo de Cándido. Nadie regala euros a cincuenta céntimos, los perros no se atan con longanizas y lo que no es, no es y además es imposible. Esto vale desde la política a la religión pasando por las relaciones humanas. La gente normal, la que se viste cada mañana para trabajar, vuelve a casa y luego intentar no tener problemas es el grupo humano más grande. 
Veo en una cierta generación un despiste generalizado, hay gente con 35 años que aún va dando tumbos, viven con sus padres, tienen parejas secuenciales que les abandonan por no tener ni un solo proyecto, que a falta de un Moisés van por su Sinaí viviendo del maná de otros,  los del aprobado general, los de las fiestas ibicencas, halloween..... una eterna guardería. Dicen que los trabajos se encuentran a través de amigos y es cierto, lo más buscado en un currículo es la palabra confianza, la confianza es el todo en la vida, dentro de nada a las personas también les pondremos una etiqueta que diga "ecológica" como a los tomates, que indique que es de las que les hincaba el diente y sabe a los antiguos tomates o personas. Francas, leales, honradas, implicadas, veraces......y menos Máster de mierda que ya se sabe cómo los obtienen los listos.


domingo, 15 de abril de 2018

Una de las malas.



Me atraen las malas, las de carácter fuerte, esas que tarde o temprano te dejarán malherido en cualquier noche, esas que te abandonarán sin un pestañeo por el siguiente hombre de su vida. Sensuales, intensas, salvajes en el cuerpo a cuerpo. Te hacen vivir como si fuera el último día a su lado. Si les demuestra algo que parezca amor estas perdido porque a partir de ese día buscará otro, no quieren enamorarse así jamás se plantearán nada, es el desnudo emocional el que les afecta, el otro no tiene mérito,  lo regala desde la primera noche. 
Si quieres mantenerte tiempo a su lado, haz como ellas, ignoralas, déjalas en su rincón de la barra, es como están a gusto.




Mi princesa.



Durante muchos años me sacaba de quicio su aparente desidia con el mundo, me dolían sus cosas más que a ella misma, no fue hasta que yo pase por su mismo camino que comprendi cuan fuerte era. Cuando uno está convencido de sus valores, y de sus acciones todo los dias no necesita convencer a nadie  ni siquiera devolver golpe por golpe. Las personalidades fuertes no necesitan entrar en esa pelea porque la verdad tarde o temprano resplandece. Quién ayudo a quién, fue ella a mi con su ejemplo, con su paciencia, con su cariño. Me dejo explotar que es mi manera de reaccionar para luego con mano suave enseñarme donde esta la luz. Ni ella sabe que su estilo es puro Zen y ha sido desde que estamos conectados cuando me llego la paz. No hay que demostrar nada, no hay que explicar nada, ni querer entender, las cosas van desarrollándose solas de manera que tarde o temprano cada uno ocupa en el escenario de la vida al personaje que estaba designado. Con los dedos de una mano jugueteaba con los cabellos de mi cabeza, su otra mano en la mía me enseñó a dejar que cada cual debe volar a su destino, que cuando no somos esa persona destinada a otra tarde o temprano nos dejaran a un lado y seguirán su camino. 
Ahora estamos conectados ella me transmite seguridad y calidez humana aparte de un amor de decenas de años, solo amigos, pero de los que hemos luchado juntos más de una batalla, la fidelidad ni se discute, los cuidados, la entrega y la confianza es el todo. A su paciencia yo le aporto la acción,  desde hace unos años salimos juntos frecuentemente, trato de agradecer su paciencia ofreciéndole algo, siempre quiso ser princesa por eso y sin perder la realidad hago que se sienta así y sea feliz. Yo también con solo verla.

jueves, 12 de abril de 2018

Tomando café




Da igual donde se esté y rodeado de quienes sean, uno puede cerrar los ojos, abrir su mente y elegir con quién quieres ser acompañado. Hasta en la cama puedes elegir en tu mente con quién deseas hacer el amor, si con esa mujer que esta sentada sobre tus caderas bamboleándose atrás y adelante, mirando arriba, concentrada solo en su placer o pensar que es otra imaginando que es ella. 
Alli sentado en la terraza una mesa, dos sillas, dos cafés y una mano en las mias, hablamos de todo un poco mientras nos miramos con otra conversación entre sus ojos y los mios. Desaparece el mundo alrededor, se difuminan los edificios, las avenidas, los coches, las personas, solo quedamos los dos y una suave brisa. Es con ella con quién estoy.



martes, 10 de abril de 2018

Abrazos.


Un abrazo crea un espacio definido entre unos amantes, los brazos rodean dos cuerpos hasta entonces separados, individuales, convirtiéndose en una sola cosa. La distancia deja de existir, corazones y mentes dejan de llevar el mando de los sentimientos, es como si uno entrara dentro del cuerpo del otro y por un momento la piel dejará de ser barrera dejando penetrará al otro. Se crea un lenguaje nuevo en que los sentimientos se expresan con total claridad.
No se si será por eso que muchas personas no quieren ser abrazadas o esas parejas en vías de separación huyen del abrazo por no ser descubiertos. Los abrazos suelen ser la vía directa para una reconciliación, para un alto el fuego o para iniciar una relación de cualquier tipo. Un abrazo también es la prueba definitiva de la muerte de un sentimiento, no hay una cosa más gélida y más ridícula que dos seres que no desean ni verse teniendo que acercarse uno al otro, como si fueran a contagiarse de alguna miasma.
Existen más tipos de abrazos, ese de dos amantes en que ya comienzan a hacer el amor, porque la comunicación es tal que ya están dentro uno del otro si  haberse ni siquiera desnudado, la entrega es tan intensa que no lo necesita, uno se deja abarcar, rodear y penetrar por el amor de la otra persona. No tiene precio ni comparación con nada, son una especie de alfombra mágica que te lleva en volandas.
Estoy pensando en alguien determinado, una mujer, si yo fuera gato y es algo que medito últimamente como posibilidad, pues ella seria una de mis siete vidas, cuando amas a una mujer es una vida lo que inicias con ella, en el caso que termine pues mueres, mueres durante todo ese tiempo que tardas que reiniciarte, algo que dura tanto como de grande fue el amor tuyo, en ese periodo vagas por los tejados y maullas lastimeramente hasta otra luna llena que revives.  
Un abrazo te coloca todas las piezas rotas y deslabazadas en su sitio, vuelve a poner en marcha el reloj y si se trata de un amor que comienza es otra nueva vida. No se cuantas me quedan si fuera gato y si tendré ganas de andar de nuevo por los tejados.

lunes, 9 de abril de 2018

Lunes.



Cafelito, tostada mini con aceite y jamón,  antes siete km a paso superligero,  la comida resuelta, solo hacer la cama y poner una lavadora de las cosas de color, además ha salido el día con sol, así que se secará todo. Semana preferia de Sevilla, tengo colgados los trajes y un par de chaquetas fruto de un tarjetazo en día depresivo. Esto se lo he copiado a mis amigas es incluso mejor que el lexatin, además sin efectos indeseables porque puedes ir el martes a devolver todo, es una venganza contra el capitalismo digo yo por decir algo. Una cosa que no puedo copiar de ellas es ir a la peluquería como segunda opción, lo de teñirme no me convence y creo que a mi gata aun menos, tampoco podría hacerme un corte distinto, el corte me lo daría José mi peluquero cuando me dijera......de dónde pisha.
El café y vamos por la segunda, lo único que me pone es nervioso y un lunes se agradece, no como otras cosas que te la ofrecen así de sopetón  y te quedas pensando si llevas un preservativo en la cartera antes de decir que si, que la chavala es muy mona, pero como me dijo  otra examiga....yo me lo pongo con todos los que voy  ahora, que hay cada cosa suelta que no veas, me lo creo, pero estoy tocando la cartera que llevo en el bolsillo de atrás del vaquero y esta morenaza va a pensar que me pica algo. Pues no, no llevo un condon y mira que es lo primero que meto en la cartera, me aseguro eso antes que llevar dinero, porque lo del dinero siempre te queda la tarjeta, pero lo de la gomina es un fastidio porque lo necesitas así ya mismo y no ves un sitio donde comprar, después no lo quieres y hay maquinitas  en todos lados, algún día hasta en los confesionarios pondrán una. Le preguntare a mi amiga si hay cajas grandes de cien, claro que todo depende de la oferta y la demanda porque quizás a mi me caducan . Es un problema te quedas corto o largo, eterno problema masculino lo de corto o largo. Vaya lunes que tengo, la morena sigue echándome ojitos y yo haciendo zapping mental, por fin recuerdo que la cafetería de enfrente tiene una maquina en el servicio, que te parece un cafelito le digo y entro corriendo con un euro en la mano. De que sabor lo quiere pregunta la maquina y yo que sé no te jode, optemos por fresa es lo más  común. 

Mi alma gemela.




Somos almas gemelas tu y yo. Maestros en tomaduras de pelo, de nuestro pelo obviamente, por eso un día dijimos....vamos a dejarnos de tonterías y pongámonos de acuerdo los dos. La primera vez que hicimos el amor fue una auténtica primera vez, sin trampas ni cartón, sin engaños,  dándolo todo desde el primer minuto pero un desastre,  autenticamente oxidados  por completo. Luego los dos de lado en una cama enorme, desnudos, nos pusimos a hablar y hablar, llegó la noche y volvímos a intentarlo de nuevo, con más pasión si cabe.
Ambos confesamos como duele eso de ser buena persona en el mundo actual, lo de creer en los demás , por eso ella y yo nos entendimos desde el minuto uno, eramos el descarte y ahora somos protagonistas de un pequeñita historia, sencillísima diría yo, de dos personas que aspiran nada más ni menos que a pasar desapercibidos.
Me gusta su pelo, su boca y su eterna sonrisa. Es leve de peso y puedo llevarla fácilmente en brazos del salón al dormitorio mientras nos besamos. Jugar, lo que más nos gusta, sentados uno al lado del otro viendo la tele mientras deslizo mi mano por sus piernas, me mojo un dedo y paso una a una las páginas de los días que quedaron en blanco de su anterior vida. De vez en cuando ella colabora y lo moja con su lengua. Nos parecemos en todo.